Del AVA enfocada en el docente al AVA centrada en el estudiante [borrador]

Este es un borrador para el apartado de un libro sobre conectivismo aplicado a un programa concreto: Tecnología Agroindustrial por Ciclos Propedéuticos de la Universidad Industrial de Santander, Colombia.

En términos técnicos, el estudiante es el usuario de un sitio de aprendizaje virtual, él es el destino de los recursos que se construyen y montan en un AVA; ¿puede entonces trascender el AVA de la Web 1.5 a la Web 2.0? La cuestión aquí no es tanto que pueda, sino que debe hacerlo. Un estudiante acostumbra a navegar por sitios Web 2.0, sube videos suyos a Youtube que crea en Flash o Power Point; edita música y la adjunta a su sitio de Myspace, puede que no tenga un blog, pero lo más seguro es que tenga algunos favoritos, si tiene alguna pregunta se dirige de inmediato a la Wikipedia; es decir, difícilmente podrá sostenerse el sistema de AVA fundamentada en la Web 1.5, y Blackboard y Moodle no han trascendido esto en mayor medida.

En cambio, un día llegó a mi mail una invitación, de las mismas que nos invitan a Facebook o a cualquier otro sitio similar, y como muestra de buena cortesía decidí aceptarla. Desde ese momento ingresé a la comunidad de Livemocha, y aunque aún no he descubierto a qué se debe tan curioso nombre, si encontré el AVA de la Web 2.0. Livemocha es algo así como el Facebook del aprendizaje de idiomas, por lo general las personas buscan cursos de idiomas gratuitos por la Internet, y los hay de diversos tipos, pero la mayoría de estos son una serie de recursos que permiten descargar textos, audio y en menor medida videos.

Un ejemplo de un curso de idiomas tradicional es ofrecido por el conocido canal alemán Deutsche Welle, en su página web http://dw-tv.com, existe un sitio dedicado a brindar recursos para el aprendizaje del alemán, allí se pueden descargar textos y audios correspondientes a un curso radiofónico denominado Deutsch, Warum nicht? (Alemán, ¿por qué no?) Todos los niveles son gratuitos y lo único que necesitamos para acceder a estos es ingresar a la página, ningún registro o paquete Premium es ofrecido, por lo que la descarga es libre y puede ser utilizada por cualquiera. Actualmente se ofrecen también multimedias como videos y juegos interactivos donde practicar el idioma es aún mejor; sin embargo, el problema es que, como en todas las bibliotecas, el aprendizaje del idioma depende de la capacidad de autodidactismo del usuario, la dedicación que pueda dedicarle a escuchar cada lección seguir los ejercicios y en general avanzar sin mayor evaluación que la suya propia.

En este sentido, este curso es como un método para bajar de peso por correspondencia: todo depende de la voluntad del usuario. No voy a negarlo, el curso es muy bueno, profesional y con lecciones realizadas de manera que realmente se pueden ver avances en el proceso de aprendizaje en muy poco tiempo. El problema es que este tipo de cursos son la excepción a la regla, por lo general los cursos que pueden ser encontrados de manera gratuita en la Internet son solamente bases para realizar niveles superiores con algún costo, además, idiomas menos masivos como el portugués, el árabe o el ruso difícilmente tienen un sitio dedicado al autoaprendizaje de la lengua.

Sin embargo, lo que me parece que tiene mayor relevancia frente a esto es que los estudiantes exigen la coevaluación, es difícil saber qué nivel se lleva en el proceso de aprendizaje sin evaluación, y esta no se refiere a la evaluación cuantitativa, o al perder o ganar un curso, sino al proceso de crítica por parte de un par, no necesariamente un tutor, que indique cuáles son las fallas y permita que de manera autónoma se genere una estrategia para mejorar.

La diferencia entre Livemocha y los cursos virtuales de la Deutsche Welle, ambos gratuitos y de acceso público, es que en el primer sitio los cursos no son el eje del aprendizaje, sino la interacción con los usuarios del sitio. El método es el siguiente: el estudiante se registra mediante un formulario similar al de cualquier red social donde presenta un perfil, adjunta una fotografía, e incluso puede buscar e invitar amigos al sitio desde las direcciones de su correo electrónico en Yahoo, Gmail o Hotmail. Posteriormente el estudiante dice qué idiomas habla: idioma nativo, idioma que maneja a nivel principiante, medio o avanzado; y qué idiomas quiere aprender. Con estos datos, el estudiante pasa a su página principal, donde puede matricularse en un curso, desarrollar actividades, y comunicarse con otros usuarios. No existen notas, sino porcentaje de avance en cada nivel de los cursos realizados, y algo llamado Mochapoints o Mochapuntos, que son los que brindan la posibilidad de destacarse dentro de la comunidad del sitio.

Como todo proyecto, Livemocha tiene debilidades, como un nivel de exigencia relativamente bajo y un avance lento en las lecciones, además que en cierto punto debes comprar algunos cursos Premium para poder llegar a un nivel avanzado. En sí lo que importa aquí no es tanto el sitio, ni que sea una comunidad de idiomas (que interesante sería tener una comunidad del álgebra de Baldor, por ejemplo), sino el concepto de comunidad de la enseñanza y el aprendizaje autónomo.

Este tipo de plataformas difícilmente se asimilan a un aula, más bien son como un club, es un espacio de sociabilidad a través del aprendizaje, con sus reglas, roles, espacios y tiempos. Algo que no nos puede brindar ningún LMS es la posibilidad de ingresar y salir del curso por cuenta propia, desarrollar las actividades que deseo, y ser evaluado, comentado y corregido por personas que tienen el mismo nivel dentro de la comunidad, no por un “tutor” o un “maestro” que ilustra a su “alumno”. Quien hoy corrige, puede estar siendo corregido por otro, quien evalúa está cursando un nivel, si soy tutor de español, lo más seguro es que sea estudiante de otro idioma.

Igualmente, estos sitios implican un nivel de compromiso personal y exigencia como los cursos tipo Deutsche Welle, pero no es el ejercicio individual y aislado de una persona, sino la construcción colectiva de todos sus miembros. Este tipo de sitios permiten que el desarrollo de competencias básicas sea mucho más efectivo, siguiendo la propuesta de Carles Monereo et al[1], este tipo de sitios permite al estudiante aprender a buscar y seleccionar información, a colaborar mediante sus aportes y evaluando los de los demás, a comunicarse con miembros del sitio en torno a problemas relativos a la inquietud de aprendizaje y como forma de práctica en tiempo real, es una herramienta que fomenta la metacognición, que implica trazarse rutas propias de aprendizaje, planes de mejoramiento, retos individuales y grupales; y finalmente, son herramientas que permiten participar, ya que son sitios que se construyen por la misma actividad de los usuarios antes que por las ideas de sus creadores y administradores.

Un aspecto interesante del desarrollo de este tipo de sitios es que no son construidos por pedagogos, no tienen un carácter pedagógico en sí mismos. Livemocha, a diferencia de la Deutsche Welle, tiene un carácter comercial, fue creado como un sitio de aprendizaje virtual Web 2.0 por un “grupo de expertos y exitosos empresarios” del área de Seattle, en Estados Unidos. Los administradores – creadores del sitio son Shirish Nadkarni, Krishnan Seshadrinathan, Clint Schmidt y Sunil Sangghani, todos expertos en negocios electrónicos, e-comerce y en general sistemas comerciales por internet.

[… continuará]


[1] MONEREO, Carles (coord.) Internet y competencias básicas. Aprender a colaborar, a comunicarse, a participar, a aprender. Barcelona: Grao, 2005.

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