La insufrible corrección de referencias bibliográficas

Nota preliminar: las referencias publicadas en este post son adaptaciones de las originales, por respeto a los autores no utilizo sus referencias y en caso de encontrar una coincidencia con algún artículo publicado o inédito es absolutamente involuntaria. En todo caso, si considera que una referencia remite a un trabajo particular le solicito me envíe un mensaje a través de la casilla al final de este post y con gusto corregiré el problema.

Desde hace algún tiempo he tenido la oportunidad de ganar un dinerillo extra mediante la corrección de estilo, específicamente de la corrección de referencias bibliográficas y de citas en diferentes estilos como APA, MLA o ICONTEC; pero cada vez me sorprendo más con la poca preparación que tienen los textos al momento de hacer las referencias. Lo que me sorprende es que, hasta el momento, no he encontrado el primer listado de bibliografía y referencias que esté ajustado totalmente a un manual de estilos. Por ello quisiera dejar en evidencia algunas de las falencias más comunes en los listado de referencias.

Diez estilos, un listado: Por lo general una publicación o una editorial definen un estilo, el cual de preferencia está relacionado con una disciplina científica, pero por alguna razón, el listado de referencias se vuelve una mezcla entre los estilos del libro utilizado como referencia y las normas que conoce (o recuerda) el autor. Una de las cosas que me pregunto cuando tomo el listado es por qué una referencia se hace estilo APA, luego otras toman el estándar ICONTEC y algunas incluso se remiten a otro estilo. Si se está elaborando un listado bibliográfico se supone que debe existir uniformidad en las referencias para que el lector pueda ubicar rápidamente los elementos que necesite, como el año de edición, la publicación e incluso la página.

En cuanto a las referencias en el texto el problema es a veces peor, porque algunos autores alegremente usan el sistema de paréntesis al mismo tiempo de las referencias a pie de página. Fácilmente uno puede encontrarse con textos así:

Driscoll (2000) define el aprendizaje como “un cambio persistente en el desempeño humano o en el desempeño potencial… [que] debe producirse como resultado de la experiencia del aprendiz y su interacción con el mundo” (p. 11) En cambio, el conductismo establece que el aprendizaje es, en general, incognoscible1, esto es, que no podemos entender qué ocurre dentro de una persona.

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1. Para sustentar lo anterior es posible remitirse al trabajo de M. E. Gredler. Learning and Instruction: Theory into Practice. Upper Saddle River, NJ: Pearson Education, 2005.

Textos tomados de: Siemens, George. "Conectivismo: una teoría de aprendizaje para la era digital" Conectados en el ciberespacio. Coord. Roberto Aparici. Madrid: UNED, 2010. 77-89. Impreso.

En este caso la manera de realizar la referencia en pie de página, acorde con el estilo utilizado en principio sería: Ver Gredler para sustentar la referencia mencionada. Solamente en el caso de usarse más referencias del mismo autor se utilizaría la referencia al año en el pie de página, ya que los sistemas autor-fecha y autor-título incluyen la información principal en el cuerpo del texto, no en las notas al pie, que son meramente explicativas.

Obsolescencia: Algunas personas, especialmente profesores universitarios con muchos años de experiencia, no publican con mucha frecuencia, y por lo general comenten el pecado de utilizar estilos correctamente pero de manera anacrónica. Cuando se observa el listado de referencias las indicaciones tienen un formato de versiones obsoletas del manual de estilos, lo cual sucede primordialmente con APA, que actualmente cuenta con seis ediciones.

Un ejemplo:

En la quinta edición de APA, la citación de más de seis autores se hacía utilizando la abreviatura latina et al

Smith, J. D., Khan, V., Zhang, H., Williams, T., Garcia, J., Sato, Y., et al.

En la sexta, la abreviatura se elimina y se incluye en cambio puntos suspensivos después del sexto autor nombrándose el último así:

Smith, J. D., Khan, V., Zhang, H., Williams, T., Garcia, J., Sato, Y., . . . Laurence, D

Esto es más confuso para quienes utilizan otros manuales de estilo donde el et al es usado después de tres autores. Hasta el momento, no he encontrado la primera referencia que utilice de manera correcta la norma mencionada.

País en lugar de ciudad: si hay algo que me saca de quicio es encontrar en el campo destinado a la ubicación de la publicación la mención del país y no de la ciudad; encontrar los dos es molesto porque hay que eliminar un dato innecesario (repito, el país), pero encontrar algo como “España: Alianza” es simplemente desesperante. Cuando la editorial es conocida no hay mayor problema, si la referencia es Argentina: Fondo de Cultura Económica es obvio que es Buenos Aires, pero cuando dice simplemente “Chile: Dolman Ediciones“, ya no hay otra opción sino hacer la tarea que no hizo el autor: buscar en Google. El resultado es: Santiago: Dolman. La consulta me tomó entre uno y dos minutos, pero si se suma a un listado de referencias la tarea puede completar hasta una hora de trabajo.

¿Por qué es tan difícil para el autor simplemente dar vuelta a la página de portada y mencionar la referencia a la ciudad? Claro, hay referencias que son algo confusas para el autor hispanoamericano como aquellas donde existe una edición inglesa y norteamericana, pero incluso en ese caso una pequeña consulta con San Google puede solucionar el enredo. Es un error tonto, pero vaya que quita tiempo.

Las referencias electrónicas: En este punto llegamos al absurdo de la heterogeneidad. Hace unos años, digamos hace diez años, los manuales de estilos eran bastante laxos con la forma de nombrar referencias electrónicas, pero en este momento la mayor parte de información disponible en soporte electrónico puede ser citada de manera estándar. Incluso, la mayor actualización de los manuales más utilizados como son APA y MLA se basó en la actualización del sistema para referencias electrónicas. APA en su sexta edición privilegia el uso de URL y DOI antes que nombres de bases de datos. De esta manera, mientras en la quinta edición era necesario citar la base de datos de la cual había sido descargado el artículo (por ejemplo JSTOR o ProQuest), ahora solo es necesario indicar la URL de la publicación.

Algunas confusiones vienen dadas cuando el artículo está en línea y se cita algo así:

Lampis, A. (2013) Vulnerabilidad y adaptación al cambio climático: debates acerca del concepto de vulnerabilidad y su medición Cuadernos de Geografía, http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/rcg/article/view/37017

No porque se pueda consultar de manera electrónica la referencia debe quedar incompleta. La forma correcta es:

Lampis, A. (2013) Vulnerabilidad y adaptación al cambio climático: debates acerca del concepto de vulnerabilidad y su medición Cuadernos de Geografía, 2 (22), 17-33. Recuperado de http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/rcg/article/view/37017

Las referencias siempre deben dar la mayor información posible de manera precisa. De hecho, la URL puede romperse, por ejemplo si los editores deciden cambiar de plataforma su revista la dirección de base puede ser la misma (http://www.revistas.unal.edu.co), pero la ruta puede modificarse (por ejemplo: http://www.revistas.unal.edu.co/id=?174485/2/22/autor?lampis), en ese caso, el lector puede remitirse a la raíz de la revista y ubicar rápidamente el número y artículo deseado.

De la misma manera, periódicos, tesis y otros materiales disponibles en la Web ya tienen su formato establecido, como puede encontrarse en el siguiente enlace: http://owl.english.purdue.edu/owl/resource/560/10/

Citar una revista en sí misma o una serie bibliográfica: Debo aceptarlo, esto no es un problema tan común, pero en una revisión reciente me encontré con algunos casos donde la referencia bibliográfica era un número de una revista completa:

Educación y pedagogía N° 62(2012). Universidad de Antioquia. ISSN 0121-7593

La intención del autor era claramente remitir a un Dossier o tema central del número de la revista, pero lastimosamente lo hizo de manera incorrecta. En ese caso, hubiese sido preferible hacer referencia a la presentación al Dossier o al número, o incluso citar cada artículo de manera independiente. En otro ejemplo, la cuestión fue igual o peor:

Tesis de Maestría en Sociología. (2006-2012). Departamento de Sociología Universidad Nacional de Colombia, Bogotá

Claramente el autor desconoce que las referencias bibliográficas se refieren a eso: referencias de publicaciones bibliográficas, no son índices o indicaciones de colecciones o series bibliográficas. El objetivo de la referencia es ubicar al lector con respecto a UNA referencia particular. Si en el texto el autor dice algo como “la obra investigativa del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia puede verse reflejada en las tesis de Maestría presentadas desde el año 2006” ¿para qué poner en la bibliografía un exabrupto como el mostrado en el ejemplo?

Sé que después de este mensaje algunos se preguntarán, ¿no conviene más que las personas tengan esos errores para que los correctores de estilo tengan más trabajo? y la respuesta es: no. Lo ideal es que el corrector de estilo se dedique a la lectura minuciosa del estilo y el sentido del texto, que busque la mejora al estilo gramatical antes que la simple corrección de gazapos y ortografía. Y sí, puede que pierda algún dinero extra… pero siempre habrá quien prefiera la pereza al ahorro, así que por lo pronto, solamente es un desahogo.

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