El neo-ateísmo y el amor por las discusiones estériles

Recientemente me encontraba haciendo una búsqueda en la Web sobre el libro de Lucien Febvre “Le problème de l’incroyance au XVIe siècle. La religion de Rabelais“, pensando al mismo tiempo en qué otro nombre podría tener la condición de ser ateo sin esa partícula teística que inmediatamente nos relaciona con el pensamiento religioso, así sea en la antireligiosidad. En medio de esa búsqueda me encontré con una entrada de blog que me pareció interesante, se titula “Oh Noes! Atheist ignores history!“, del biólogo Jerry A. Coyne, acérrimo contradictor de la idea del diseño inteligente; y en este el autor se va lanza en ristre contra Joseph Hoffman, quien para aseverar que el ateísmo es una religión fundamentada en el seguimiento ciego a sus líderes argumenta que los mismo ateos desconocen la historia de su ideología, que ahora se ha convertido en una serie de burlas y contrarituales que ofenden a los creyentes. Esta consideración del desconocimiento de la historia del ateísmo la toma de un artículo de Jacques Berlinerblau titulado “New Atheis = The Tea Party: Reflections on Professor Russe and Barash“, cuyas apreciaciones quiero reproducir aquí:

In fact, what is fascinating about the New Atheists is their almost complete lack of interest in the history and philosophical development of atheism. They seem not the least bit curious to venture beyond an understanding that reduces atheist thought to crude hyper-empiricism, hyper-materialism, and an undiscriminating anti-theism.

The least curious of them all is Christopher Hitchens. I criticized his God is Not Great on the pages of  The Chronicle of  Higher Education. I won’t develop my arguments of his follow-up, The Portable Atheist: Essential Readings for the Nonbeliever here. But let me issue a simple challenge for those who think the anthology represents an accurate reading of the development of atheism.

Step one: Read a few major scholarly studies of atheism like Professor Alan Kors’ Atheism in France, 1650-1729: Volume 1: The Orthodox Sources of Disbelief, or Michael Buckley’s At the Origins of Modern Atheism, or the somewhat graying study of Lucien Febvre, The Problem of Unbelief in the Sixteenth Century: The Religion of Rabelais.

Step Two: Go back to Hitchens’ anthology and ask yourself this question: Have the texts assembled by Hitchens recounted a narrative of the development of historical atheism anything like the ones you encountered in the aforementioned studies (and a dozen other works I could mention)? I will leave it at that for now. Read the books, and then we’ll talk.

Lo que Berlinerblau arguye es el desconocimiento voluntario o involuntario de la historia académica del ateísmo, de autores no “militantes” como Kors, Buckley y Febvre por parte de los que él denomina Neo-ateos. Toda esa discusión se llevó a cabo independientemente por parte de los autores mencionados en el mes de marzo de 2011, y hasta donde conozco terminó en ese mismo momento. Pero lo que me causa mayor curiosidad es la respuesta de Coyne a ambos artículos:

What amazing arrogance!  Now not only are we supposed to be ignorant of theology, but we’re ignorant of atheism as well.  Doesn’t the passage above remind you of  The Courtier’s Reply?  And the answer to both kinds of one-upsmanship is the same.  How much esoteric history do you have to know to be convinced that there is no God?  The important question, after all, is not whether we can pass muster in a Ph.D. exam on the history of religious and secular thought, but this: What is the evidence for god?

Lastimosamente para mí la respuesta de Coyne no sólo no refuta realmente los argumentos de Berlinerblau, sino que además los evade completamente. El pensamiento humano ha avanzado mucho desde que Sebastian Fauré escribió “Las doce pruebas de la inexistencia de Dios” (uno de los libros más preciados por mi padre, de hecho mi primer libro de ateísmo), y paradójicamente un estudio como el realizado por Febvre acerca del problema de la incredulidad en el siglo XVI puede ser mayor argumento contra el teísmo que el mismo texto de Fauré.

Al aplicar el segundo paso propuesto por Berlinerblau uno no puede más que darle la razón. The portable Atheist es una compilación anacrónica y propagandística, es un pequeño libro de “evangelios ateos”. En lugar de realizar un análisis concienzudo de la construcción de la idea de racionalidad y el conocimiento científico, Hitchens tomó extractos de diferentes autores, algunos tan disímiles como el romano Lucrecio, Omar Khayyám, Thomas Hobbes, Emma Goldman o Carl Sagan; los puso uno tras de otros después de haber realizado una introducción en forma de manifiesto acerca de los males de la religión. no voy a negar que es interesante y puede inflamar el espíritu guerrero anticristiano (de paso antimusulmán, pero nunca antisemita, eso es pecado), pero no logra mayor impacto que el dar herramientas para el debate estéril y el resentimiento religioso.

Una de las formas que tiene mi padre para divertirse consiste en ir a algún parque y repartir panfletos evangélicos modificados con frases ateas, muchas de ellas provenientes de “Las doce pruebas…”, de las obras de Nietzsche, Bakunin, Marx, Cioran… Mi papá es un ateo de la vieja escuela, para él la prueba lógica es suficiente para demostrar la inexistencia de dios; pero no lo es para el creacionista, para el pseudocientífico, para él la prueba debe ser científica y, según ellos, existen dos ciencias, la “ciencia histórica” y la “ciencia observacional”, entonces, mientras no se pueda demostrar por la ciencia observacional la evolución y los eventos de larga duración, simplemente no puede existir. Claro, tampoco la ciencia histórica puede refutar sus concepciones, porque el único “documento histórico” de un creacionista es una edición moderna de la biblia (nada más lejano a un documento histórico de hecho).

Pero, cual es mi punto. Que a pesar del largo camino recorrido por la ciencia y por el pensamiento del hombre en términos racionales, los ateos somos en cierta medida anacrónicos. Diariamente veo debates interminables entre creyentes y ateos con la misma lógica que se vivían en el siglo XIX, y no encuentro la diferencia entre esas discusiones con las que tenía mi papá con los evangélicos que nos “visitaban” los sábados. Revisando racionalmente, sin apasionamientos ni militancias, el mundo se ha vuelto más incrédulo no gracias al ateísmo sino a la ciencia, es más, se ha vuelto más incrédulo gracias al comercio y al consumo que a la militancia atea.

Las conferencias de Dawkins enfurecen a los creyentes y exhaltan a los ateos, pero al salir de ellas los creyentes siguen siendo creyentes y los ateos no dejan de ser ateos. El más reciente ejemplo de inutilidad de estas discusiones fue el debate entre Ken Ham y Bill “Science Guy” Nye el cual puede verse aún en Youtube. Antes del debate Dan Arel había advertido: “Scientists should not debate creationists. Period.” Pero después se retractó y felicitó a Nye afirmando que incluso después de este debate algunos niños verían con diferentes ojos las creencias de sus padres. Mi pregunta es ¿cual niño vio ese debate? y más aún, ¿qué niño soportaría tan soporífera sesión de casi tres horas de un debate sin posibilidades de consenso?. Al final del debate las páginas cristianas dieron por vencedor a Ken Ham, las páginas ateas a Bill Nye, y el resto del mundo ni se dio por enterado.

Si hay una labor que debamos hacer como “ateos”, es garantizar el progreso de la ciencia, y eso se logra haciendo ciencia, no proselitismo. Puede que las escuelas públicas de una región de Estados Unidos queden a merced de los creacionistas durante algunos años, pero la ciencia como método de pensamiento y progreso terminará imponiéndose por la sencilla razón que es por la ciencia que se mueve la economía y la economía mueve la ciencia, es una relación recíproca (que a veces no se entiende muy bien entre los humanistas) que será la que de el parte de victoria. Por ello, si quieres entender por qué eres ateo, ¿por qué no empezar por leer a aquellos científicos que han estudiado detenidamente el desarrollo de al incredulidad en occidente? es posible que aprendas algo más que argumentos para las discusiones estériles del face…

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… y ahora es Mutis…

Los medios son excelentes para generar lutos supuestos, ahora el turno es para Álvaro Mutis, un escritor tan desconocido para la mayoría de colombianos que ni siquiera lo nombran las reinas de belleza en sus discursos. Y no es en realidad culpa de Mutis, porque en México era tan reconocido como García Márquez y toda esa generación de escritores de su momento, hoy radicados en ese país; donde se configuró esa tendencia literaria de mediados de siglo que se aprovecha de una nueva tendencia: el Boom latinoaméricano; ese cambio de la literatura propagandística revolucionaria mexicana a la costumbrista. El verdadero artífice de la bomba fue Juan Rulfo, y de ahí Octavio Paz, Carlos Fuentes y Álvaro Mutis, que hasta entonces había sido como todos los escritores en Colombia un poeta (maldito país de poetas), tomaron la inspiración para sus cuentos y novelas. Sigue leyendo “… y ahora es Mutis…”

Sobre el “milenario” “arte” de la tauromaquia

En esta época en mi pueblo, Bucaramanga, se vuelve a celebrar la feria anual que incluye, como buena festividad popular en este país, unas corridas de toros. En este momento cuando la sensibilidad hacia los animales se profundiza, son mayores las solicitudes populares para terminar con este espectáculo, las cuales apoyo totalmente. Pero existe un mito según el cual el toreo hace parte de un “arte” “milenario” inserto en las raíces más profundas del ser hispanoamericano, y allí es dónde salen a relucir aficionados al toreo que así mismo fueron artistas como Picasso y Hemingway, ¿quien puede decir que estos hombres de artes no supieran lo que es el arte del toreo? ¿cómo competir con estos grandes de las artes? Bueno, hay que decir primero que estas referencias son por lo general lugares comunes de personas que no son artistas y además en ocasiones ni siquiera conocen a profundidad la obra y la historia del arte moderno. Pero más allá de esto sería interesante entrar un poco a refutar el papel artístico milenario de la tauromaquia. Sigue leyendo “Sobre el “milenario” “arte” de la tauromaquia”

“La verdad sobre el caso de Harry Quebert” de Joël Dicker

Advertencia premilinar o, como dirían los jóvenes, spoiler alert: La presente reseña no pretende ser un texto bibliográfico sino una expresión personal frente a un texto, por lo que hay muchos comentarios que pueden arruinar su lectura del libro. Si quiere una recomendación, lo mejor es ir a un sitio como Goodreads, en este post, lastimosamente, dañaremos su lectura.

Un libro de 672 páginas que se lee en una semana es algo que nunca había experimentado, ni siquiera con “El río del tiempo” de Vallejo, que cuando lo compré tenía más tiempo libre y me tomó casi un mes con solamente cincuenta páginas más. “La verdad sobre el caso de Harry Quebert” es un tipo te thriller que te engancha fácilmente aunque hay que decirlo intimida por su volumen. Cuando descargué la edición digital de Alfaguara con más de 1400 páginas la sensación era de “nunca acabaré este libro”, por lo que cuando hoy cerré la aplicación con una sonrisa me dije a mí mismo “hace mucho no pasaba esto.” La sensación emocional al leerlo fue similar a cuando abordé “A sangre fría” de Capote, aunque, obviamente, Joël Dicker es más cercano a Stephen King que a Capote, un creador de Best Sellers, como su protagonista, Marcus Goldmann. Sigue leyendo ““La verdad sobre el caso de Harry Quebert” de Joël Dicker”

La insufrible corrección de referencias bibliográficas

Nota preliminar: las referencias publicadas en este post son adaptaciones de las originales, por respeto a los autores no utilizo sus referencias y en caso de encontrar una coincidencia con algún artículo publicado o inédito es absolutamente involuntaria. En todo caso, si considera que una referencia remite a un trabajo particular le solicito me envíe un mensaje a través de la casilla al final de este post y con gusto corregiré el problema.

Desde hace algún tiempo he tenido la oportunidad de ganar un dinerillo extra mediante la corrección de estilo, específicamente de la corrección de referencias bibliográficas y de citas en diferentes estilos como APA, MLA o ICONTEC; pero cada vez me sorprendo más con la poca preparación que tienen los textos al momento de hacer las referencias. Lo que me sorprende es que, hasta el momento, no he encontrado el primer listado de bibliografía y referencias que esté ajustado totalmente a un manual de estilos. Por ello quisiera dejar en evidencia algunas de las falencias más comunes en los listado de referencias. Sigue leyendo “La insufrible corrección de referencias bibliográficas”

Sugata Mitra: La educación guiada por los niños (The child-driven education)

Hace casi un año, compartí una conferencia publicada en TEd de Sugata Mitra, donde mostraba como los niños se educan a sí mismos. En esta conferencia que les comparto hoy, la cual lastimosamente no cuenta aún con subtítulos en español, Mitra trata básicamente el mismo tema: cómo los niños pueden guiar su propia educación, basándose en su proyecto Hole in the Wall, y además con réplicas en otros contextos como Sudáfrica, Bagladesh, Londres, etc., donde profundiza un poco más en el tema tratado en la conferencia anterior. Sin duda, una de las experiencias más interesantes en el contexto de la educación actual, y que vale la pena ser replicada en latinoamérica.