El siglo XIX que se asoma a la vuelta de la esquina

Al parecer, la segunda mitad del siglo XX fue tan solo un periodo de estupor frente a la posguerra. La sociedad industrial sostenida por naciones fuertes que buscaban por cualquier medio ampliar su “Lebensraum“, se vio reemplazada por la sociedad de consumo y desenfrenado laissez faire. La guerra fría fue básicamente una contradicción poderosa entre el modelo norteamericano de la posguerra y el sistema heredado desde el siglo XIX: el nacionalismo. Obvio, esta es una cuestión de la geopolítica del mundo Europeo extendido (Europa, sus colonias y sus territorios heredados en norteamérica, oceanía y Sudáfrica), porque en el resto del mundo estábamos en otros problemas: dictaduras militares, revoluciones armadas inconclusas, auge del narcotráfico, criminalidad y violencia en acelerado crecimiento, crecimiento desigual, etc, etc…

El problema es que para todos parecía que el mundo había “superado” el siglo XIX, la segunda guerra mundial fue una especie de “ya es suficiente, vamos a jugar a la guerra con el tercer mundo”. El siglo XIX no se superó, se trasladó de espacio, el Lebensraum ya no se luchaba en Europa sino en las colonias, esas que estaban independizándose, y en aquellas que parecía iban a forjar alianzas con el bando soviético. El temor de la guerra nuclear, de la tercera guerra mundial, esa paranoia de los años ochentas en la cual crecimos muchos, dio para programas especiales, para profecías, para invasiones. Cuando el bloque soviético se desintegró se dió por concretado el modelo de la posguerra, Fukuyama afirmó que había llegado el fin de la historia, y con un McDonnalds se impuso la bandera norteamericana sobre suelo moscovita: la segunda guerra mundial había terminado por fin. Sigue leyendo “El siglo XIX que se asoma a la vuelta de la esquina”

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Sobre el “milenario” “arte” de la tauromaquia

En esta época en mi pueblo, Bucaramanga, se vuelve a celebrar la feria anual que incluye, como buena festividad popular en este país, unas corridas de toros. En este momento cuando la sensibilidad hacia los animales se profundiza, son mayores las solicitudes populares para terminar con este espectáculo, las cuales apoyo totalmente. Pero existe un mito según el cual el toreo hace parte de un “arte” “milenario” inserto en las raíces más profundas del ser hispanoamericano, y allí es dónde salen a relucir aficionados al toreo que así mismo fueron artistas como Picasso y Hemingway, ¿quien puede decir que estos hombres de artes no supieran lo que es el arte del toreo? ¿cómo competir con estos grandes de las artes? Bueno, hay que decir primero que estas referencias son por lo general lugares comunes de personas que no son artistas y además en ocasiones ni siquiera conocen a profundidad la obra y la historia del arte moderno. Pero más allá de esto sería interesante entrar un poco a refutar el papel artístico milenario de la tauromaquia. Sigue leyendo “Sobre el “milenario” “arte” de la tauromaquia”